
El poder de los paradigmas se refiere a las consecuencias de los mapas o esquemas mentales que cada individuo tiene y que afectan sus maneras o modos de ver y vivir la vida. Es un tema de gran importancia práctica y de reconocido valor a la hora de mejorar o cambiar en la vida personal y social.
El concepto de paradigma (un vocablo que deriva del griego paradeigma) se utiliza en la vida cotidiana como sinónimo de “ejemplo”o para hacer referencia a algo que se toma como “modelo”. A partir de la década del ’60, los alcances de la noción se ampliaron y ‘paradigma’ comenzó a ser un término común en el vocabulario científico y en expresiones epistemológicas cuando se hacía necesario hablar de modelos o patrones.
Una de las primeras figuras de la historia que abordaron el concepto que ahora nos ocupa fue el gran filósofo griego Platón que realizó su propia definición de lo que él consideraba que era un paradigma. En este sentido, el citado pensador expuso que esta palabra venía a determinar a lo que son las ideas o los tipos de ejemplo de una cosa en cuestión.
La realidad es compleja y dinámicas, por lo que los paradigmas deben adaptarse a ese dinamismo, por lo tanto los paradigmas se cambian, y son descubridores y pioneros de nuevos paradigmas los que se encargan de presentarnos nuevos mapas, nuevos esquemas, nuevas verdades irrefutables en ese momento, pero que no tienen garantizada su permanencia porque en su naturaleza encierran al CAMBIO. Como señala Barker, los paradigmas también se reflejan en reglas y reglamentos que nos condicionan en nuestras capacidades de hacer o no hacer, por lo cual en cualquier momento las reglas cambian y volvemos al punto cero. No se trata de reducir o de dar valor relativo a todo, sino de aceptar que el cambio es un elemento permanente en la naturaleza de la que formamos parte.

La realidad nos demuestra que pocos descubren nuevos paradigmas, pocos son pioneros porque la gran mayoría solamente acepta los paradigmas sin mayor reflexión ética ni razonamiento intelectual. Muchas veces no nos incomodamos en pensar que podemos y debemos romper con viejos paradigmas que nos reducen el ejercicio responsable de la libertad. Así pues, si queremos un mundo mejor y evaluamos cómo lograr ese objetivo, es necesario reconocer que el cambio empieza en nosotros mismos. Entre los cambios internos que tenemos que hacer para poder aspirar a un cambio en la realidad mundial, uno de los más importantes es ser capaces de quebrar paradigmas inútiles para poder liberar un poco el pensamiento y expandir la conciencia.
Como personas concretas tenemos paradigmas sobre nosotros mismos, sobre las demás personas y sobre el mundo o la vida. Estos paradigmas condicionan nuestras acciones y actitudes. Los paradigmas forman parte de nuestra vida cotidiana y debemos aprender a cambiarlos a partir del error y sus efectos negativos para mejorar la calidad de nuestra existencia.